Consecuencias emocionales del Aislamiento Social por COVID-19 y su Psicoterapia.

Consecuencias emocionales del Aislamiento Social por COVID-19 y su Psicoterapia.

«Cada persona es un ser único, así como sus necesidades emocionales y su manifestación».

Estamos recibiendo mucha información en los medios y páginas web de salud, acerca de cuáles son las consecuencias psicológicas de la situación de aislamiento social que estamos padeciendo.

Evidentemente, hay un rango de síntomas comunes a todos, como son los estados de ansiedad generalizada, estados depresivos o cambios frecuentes de ánimo, cuadros de agotamiento emocional, con cansancio físico, insomnio, irritabilidad, incertidumbre ante el futuro, pérdida de motivación, falta de concentración…

Cada persona vivimos en un entorno socio-afectivo particular que también influye significativamente en toda esta sintomatología emocional. Cada uno con sus pros y sus contras. Desde vivir en soledad, con pareja, teletrabajando, en situación de Erte, con familiares enfermos u hospitalizados, familias numerosas…, etc. Hay tantas situaciones como personas o unidades familiares.

Pero en este post, quiero poner especial énfasis en aquello que nos distingue, no solo socio-afectivamente, sino, en nuestra más intima particularidad. Son LOS TIPOS DE MOTIVACIONES INTERNAS DE CADA UNO, QUÉ NECESIDADES HAY BAJO ESTAS CAPAS DEL PSIQUISMO, Y CÓMO CADA UNA DE ELLAS, ACTIVA UN TIPO U OTRO DE ANGUSTIAS O ANSIEDADES.

Hay cinco tipo de motivaciones básicas y comunes a todos los seres humanos, que son las siguientes:

  1. Motivación de Autoconservación, o lo que es lo mismo, sentirnos seguros en el mundo. Está relacionado con la sensación de fortaleza interna, con la confianza en los propios recursos para afrontar situaciones de peligro, que nos provocan gran inseguridad para mantener nuestro sentido de integridad física y psicológica. A esto a veces se une, tener la idea de que «el mundo es un lugar peligroso». Cuando no tenemos una representación de uno mismo como fuerte y capaz de salir de situaciones de peligro, las ansiedades que se despiertan son de tipo fóbico, sentimos mucha inseguridad y tenemos miedo a exponernos a estas situaciones, porque no nos sentimos capaces de «poder sobrevivir». Si te sientes con mucho miedo a salir por poderte contagiar y caer enfermo, aun llevando todas las medidas de seguridad pertinentes, puedes tratar de reforzar este sentimiento de vulnerabilidad y trabajar de manera terapéutica en ganar recursos que te hagan verte como una persona capaz de protegerse de manera adecuada a la realidad. Y tranquilo, no te juzgues, porque es normal que una pandemia haya despertado en ti estas ansiedades.
  2. Motivación de Heteroconservación. Por extensión, en este caso se trata de la preocupación por el bienestar de los que queremos, y en concreto, de nuestra sensación de fortaleza para hacer frente a su cuidado y su bienestar vital. Las ansiedades que se despiertan son del tipo «siento que no puedo estar haciendo todo lo que podría para que mi ser querido esté seguro y a salvo». Hay mucho sentimiento de frustración e impotencia, incluso en algunas ocasiones nos podemos sentir culpables y ansiosos. Tener personas mayores a cargo, hijos pequeños mas vulnerables, parejas o hijos mayores que tienen que salir a trabajar y exponerse al peligro del contagio, en esta situación de pandemia, está despertando este tipo de angustias. Poner unos límites claros en cada caso, asumir o no ciertas responsabilidades, pues cada adulto es responsable de su autoprotección para cumplir con las medidas de seguridad ante el contagio, puede ayudarte a no sentirte culpable y tender a la sobreprotección, pues es algo que agota mentalmente. Pero sobre todo, ahora mismo, no podemos hacer mucho más de lo que hacemos para cuidar de los nuestros, porque no podemos tener el control de lo que está sucediendo ante la situación sanitaria. Si quieres cuidar a los que quieres, ofréceles tu apoyo sincero y tu cariño, sean grandes o pequeños, y si esto te causa mucha ansiedad, es algo a revisar un terapia, pues desde identidades o roles de «salvadores» y «cuidadores», podría haber una herida de abandono o rechazo por curar en ti.
  3. Motivación de Autoestima o Sistema de Valía. Está relacionado con mi balance narcisista, es decir, lo que yo creo y siento que valgo, y por lo tanto, lo que creo y siento que merezco recibir en cuanto al amor propio y de los demás, por ello. Si este sistema tiene un buen balance, y mi autoestima es la suficiente para sentirme bien conmigo mismo, se despertarán menos ansiedades de este tipo. Si te descubres pensando o diciéndote ahora mismo: «no valgo para nada, estoy siendo un inútil, quién me va a querer si he perdido mi trabajo…«, estás teniendo este tipo de angustias. Muchas personas tienen asociado en su psique, su valor interno, con su desarrollo profesional, así que normal, que si has perdido tu trabajo, o la situación laboral es muy intestable, te sientas así. Otras personas, sin embargo, tienen asociada su valía, a su tipo de relaciones sociales y el lugar qué ocupan en su familia o su grupo de amigos. El aislamiento social y la falta de contacto también puede provocar estos estados depresivos en cuanto a tu autoestima. Si es así, ten en cuenta que pasará, pero te aconsejo revisar en terapia este concepto de ti mismo, pues lo que Uno Es y «vale» como ser humano, es independiente de todo lo demás. Tratar de reforzar y trabajar la representación de ti mismo, tu identidad y esta autoestima puede ayudarte a sentirte mejor.
  4. Motivación de Apego. Todos necesitamos sentir que nuestros vínculos son seguros, son estables, que podemos contar con aquellos seres queridos que tenemos en nuestra vida, y que podemos ser nosotros mismos con estas personas importantes. Necesitamos tener vivencias de intimidad, cercanía, conexión emocional y contacto físico con las personas que queremos. Las ansiedades que se despiertan en este sentido son del tipo sentimientos de soledad, desapego, estar a la deriva, desconectado afectivamente, incluso desamparado. Especialmente puede aparece en personas que viven solas, pero no necesariamente, más bien tiene que ver con la calidad de los vínculos afectivos que se tengan establecidos con familiares y amigos. La tristeza y la melancolía suelen ser los síntomas principales consecuencia de estas vivencias. Por ello se está recomendando, ante este aislamiento, mantener el contacto vía online o telefónico con otras personas, y aunque a veces, la propia apatía, te pueda hacer olvidarte de ello, es importante encontrar el momento. Esta puede ser, sin embargo, una buena ocasión para revisar cómo son tus relaciones, ¿tienes muchos amigos pero ninguno tan «cercano»?, ¿estás viviendo en pareja pero te sientes más solo que nunca?. Podemos aprender a darle un lugar especial a aquellas personas que sintamos más cercanas, aprender a cuidar con mimo esos espacios de conexión con los demás, y sobretodo, elegir hacer vínculos que verdaderamente sean de una afecto sano y seguro. La calidez y los matices del color de la vida, están en este tipo de relaciones.
  5. Motivación de Regulación Psico-Biológica. Son mis famosos «fondos de armario emocional». Necesitamos sentirnos con un nivel de ansiedad o más bien, «activación» que nos permita regular (sentir que podemos controlar-contener) nuestros biorritmos. Una inhibición, nos puede llevar a desatendernos en nuestras necesidades básicas de alimentación, descanso e higiene. Pero una hiperactivación, ocasionada por un fuerte estrés sostenido en el tiempo, nos puede llevar, a lo mismo. Las angustias del tipo que se despiertan son descritas como «me siento desbordado, voy a perder el control, no puedo manejar esta ansiedad continua, estoy al borde del colapso, creo que me va a dar un infarto…». Aparece entonces toda una gama de síntomas psico-corporales, pues es cuando hay más posibilidades de somatizar la angustia emocional, como insomnio, palpitaciones, dolores inespecíficos viscerales, calambres, contracturas, diarreas, dermatitis… Hay que ponerse manos a la obra para regular toda esa ansiedad que te hace sentirte desbordado. En realidad, si le pones foco, te dejas de autoexigir y te dedicas a ti en la medida de lo posible, en unos días te sentirás mucho mejor. Cuando uno no aprendió en sus primeros años de vida, bien porque no se lo pudieron dar, bien por distintas circunstancias vitales, a manejar esta ansiedad, hay que trabajar estos recursos en terapia. Pero de momento, para empezar: alimentarse de manera sana, con buenos nutrientes que te de la energía necesaria y no hagan trabajar al cuero debilitado en exceso para tener que ser procesados, dedicarte sencillamente a dormir y descansar cuando te lo pida el cuerpo y tu situación te permita y, hacer algo que te guste mucho o te provoque un gran bienestar, hará que consigas regular tu ansiedad en unos niveles, que al menos, te permitan reflexionar con más claridad y vivir el día a día con menos malestar. A medio plazo sería estupendo aprender técnicas de relajación, como mindfulness, y ganar confianza en ti mismo, se trata de integrar dentro de ti de manera estable, una voz que te diga: «mi cuerpo y yo (mente) solos, tenemos los recursos necesarios para regular nuestros estados«. Si esta motivación está bien balanceada, las cuatro anteriores se ven muy beneficiadas, es la base para que todo lo demás funcione.

Con todo esto, como os podéis imaginar, hay tantos tipos de intervención psicoterapéutica, como personas en el mundo, cada una con SU situación particular, SU momento vital, SUS tipos de motivaciones pertinentes, y por tanto, SUS tipos de necesidades y ansiedades. Con lo cual, si pides ayuda psicológica, asegúrate que tu terapeuta vaya a hacer un trabajo muy personalizado, muy para ti, hilando muy fino en tus necesidades particulares, porque de lo contrario, sentirás que la cosa no va contigo…

Si tienes cualquier tipo de duda, estaré encantada de ayudarte.

Miriam Benhamu del Cura